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En un momento de su vida fue un chaval. Con inquietudes, objetivos que cumplir, alegrías y desencantos. Hoy, sus recompensas a tanto esfuerzo y dedicación persiguen la inversión en el deporte de base. Porque el futuro está en la base, en la base que garantice una formación idónea a nivel deportivo y humano. No hay que olvidar que antes que el ciclista, el atleta, el futbolista o el tenista está la persona. Y la persona tiene que crecer de una manera equilibrada. Aprendiendo a vivir en equipo, a compartir, a conocer lo que es la solidaridad, qué significa la ayuda a un compañero, cómo debe ser el comportamiento en un vestuario, qué respeto merecen los entrenadores. Todo eso está en el libro de ruta de cualquier proyecto deportivo pensado y elaborado para proteger y formar los deportistas del mañana.
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